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2013-12-06

Mis experiencias con el amamantamiento de Julia y Johanna

Como los errores de una mamá primeriza son importantes y me hicieron fuerte para hacer diferente con la segunda hija.

la primera mamada de Julia luego del parto


 


Hola mamis!!


Hace mucho que quiero contar aquí mis experiencias al amamantar mis dos princesas. Una porque fueron muy diferentes y otra porque con Julia yo aprendí a evitar algunos errores que valen la pena dejar aquí registrados.


Como ya conté en un post anterior sobre el parto de Julia (http://www.materna.com.py/post.php?p1=5&p2=18&p3=56 ) ella nació de parto normal. Eso contribuye mucho para la bajada rápida de la leche materna. Realmente sentí eso. Julia ya mamó por primera vez luego al nacer. Más de una hora en cada pecho. Me acuerdo exactamente de cada instante. Por más que haya ido a la UTI Neonatal, yo me iba si o si a darle de mamar cada 2 horas o cuando yo estaba por allá y ella pedía. Al tercer día de vida, mi pecho estaba suuuper cargado y me tuve que quitar con el extractor de la maternidad para que ella pueda succionar bien. Esta leche que yo saque para vaciar el pecho, le dieron con un vasito poco antes de irnos a casa.


Julia siempre fue una bebé tranquila, y en casa siempre mamó cada 3 horas exactas, tanto de día, cuanto de noche, parecía un relojito. A principio todo el peso que ganó fue con mi pecho. Nunca tuve ninguna fisura en el pezón que me hiciera llorar o dejar de amamantarle por 1 día siquiera. Un único error yo cometí: escuchar a los demás diciendo que ella era muy chiquita, por ser prematura, que seguramente mi pecho no la satisficiera. Mamá primeriza a los 21 años, me quedaba en la duda: será que mi hija siente hambre? Será que mi leche no es suficiente? Pura ilusión.



la primera mamada de Julia en casa


Con miedo, a los 1 mes y medio de vida de ella empecé a darle complemento, sin la mínima necesidad. Fue falta de información, falta de apoyo. Dos semanas así fueron suficientes para que ella empiece a querer mucho más la leche que venía del biberón, ya que era mucho más fácil y rápido para mamar. Conseguí llevar un tiempo más alternando el biberón y el pecho, y con 3 meses, tuve que tomar remedio para secar la leche, ya que ella ya no quería saber más nada de mamar mi leche. Intenté entonces quitar con el extractor y darle en el biberón la leche materna, pero eso sí era sufrimiento para mí. Sacar con el extractor me dolía demasiado y, con el dolor, no conseguía hacer bien y al final no salía mucha leche. Fue un sufrimiento y frustración muy grande para mí. Me acuerdo de quedar muy deprimida por no haber logrado. Y sin entender mucho, seguí con la vida. Al final mi hija estaba sana, ganando peso y eso era lo más importante.


Estos días en que yo ofrecía mi pecho y ella sencillamente rechazaba, me dieron fuerzas para un día querer hacer diferente.


Y fue cuando me embaracé de Johanna que renació la esperanza de lograr una lactancia exclusiva. Durante todo el embarazo leí mucho sobre el asunto y me sentía súper segura para empezar. Aun no conté sobre este parto, pero también fue normal y muy tranquilo como en el de Julia. Ella no mamó luego al nacer, debido a los procedimientos del sanatorio donde nació, pero así que yo volví a la habitación ya empecé a ¨pesadear¨ para que la traigan para mamar. Ella tuvo un poquito más de dificultad para hacer el agarre correcto, pero así que se sintió cómoda también mamó por mucho tiempo.



la primera mamada de Johanna luego al nacimiento


Lo primeros 3 días en casa fueron muy tranquilos. Incluso con Johanna parece que la leche bajó un poco más rápido de que en el post parto de Julia.


Como yo tenía en mente mi primera experiencia y en aquella vez yo necesité mucho de un extractor para alivianar la sensación de dolor del pecho lleno, me anticipé y en el embarazo mismo ya compré un saca leche eléctrico por si hubiera necesidad, ya que la maternidad aquí no ofrecía uno caso yo necesitara. Y esta vez mi pecho se llenó muchísimo también al tercer día, pero para mi sorpresa no necesité quitar con el extractor, ya que con la mamada Johanna misma dio por vaciar todo el exceso de leche que me estaba molestando.



la primera mamada de Johanna en casa (la copa de vino es de mi marido, no mia!! jajaja)


Hasta su primer mes ella fue muy tranquila y mamaba más o menos ritmado. Yo trataba de controlar los horarios y los tiempos en cada pecho. Con el tiempo ella empezó a convertirse en una bebé llorona y lo único que le calmaba era estar mamando. El amamantamiento ahí empezó a ser por demanda cada 1 hora. Con eso sentía que mi pecho no se llenaba el suficiente y me parecía que ella lloraba más. Con esto la obstetra recomendó que yo tomara un remedio para ayudar a aumentar la producción de la leche. Realmente fue buenísimo y pronto recuperé una buena producción. Con eso conseguí espaciar las mamadas cada 2 horas. Mismo así ella aún parecía muy llorona.


La lleve en la pediatra que le revisó y le pareció que podía ser que mi leche la estaba produciendo cólicos. Ella recomendó que yo elimine la lactosa de mi alimentación y cuide ciertos alimentos que le podían causar gases a Jojo (hay un post sobre eso para quien no vio sigue el link: http://www.materna.com.py/post.php?p1=1&p2=2&p3=17 ). Empecé con la dieta en el mismo día pero los resultados solo pudimos empezar a ver mucho más adelante. En este tiempo seguí con las mamadas cada 2 horas durante el día y de noche a demanda, sin horarios. Me hice adepta al colecho para que pueda estar bien al día siguiente, mismo durmiendo pocas horas y todo entrecortado.


Intenté algunas veces darle fórmula en el biberón para ver si le ayudaba a tranquilizarse, pero ella (felizmente) rechazaba la tetina del biberón.


Jojo continuó muy llorona hasta los 8 meses más o menos, pero con la introducción de la comida en su alimentación contribuyó mucho para que se sacie y esté cada vez más tranquila. Con eso yo le amamantaba 4x al día con el pecho y toda la noche conforme ella demandaba. Fuimos así hasta los 10 meses, cuando decidí empezar a ofrecerle de nuevo el biberón. Como Julia aún tomaba también su leche en mamadera, Jojo veía y empezó a interesarse por eso. Con algunos días ofreciéndoles juntas la leche, ella empezó a tomar. Le gustó tanto que tomaba a veces 330ml de una sola vez!


Pero yo no deje de darle pecho. A la mañana le ofrecía antes de levantar de la cama y siempre cuando sentía mi pecho cargado. Alrededor de su 1 añito, ya tomaba solo durante la noche y con 1 año y 1 mes, yo ofrecía y ella mamaba como que por obligación nomas. Hasta que, sin ningún problema, dejo de tomar y se quedó con su ¨tete¨ en biberón.


Con ella digo que conseguí lograr una lactancia exitosa. Sufrí muy poco con daños en el pezón y tampoco tuvimos problemas en hacer el ¨destete¨. No fue fácil, para mí fue donarme 100%. No tener horarios, no dormir casi nada y abdicarme de salidas de casa. Pero fue solamente un tiempo y un tiempo que no volverá nunca más. Dormir podré dormir mucho aun en la vida, así como salir a pasear, pero el encanto de poder amamantar van a ser pocas veces en mi vida.


El extractor ultra-mega-super-hiper que compré, JAMAS usé y hasta hoy está guardado en el mismo lugar, así como los biberones infinitos que llegué a comprar para probar si ella se adaptaba. Gracias a Dios ella también me ayudo no queriendo y rechazando toda y cualquier tetina que no fuera mi propio pecho.


Hay muchos bebés que toman el pecho y el biberón y lo llevan así por mucho tiempo, pero en mis dos experiencias, ofrecer de este modo llevo al fin del amamantamiento.  Así que lo mejor es no ofrecer hasta que realmente necesites hacerlo.


También no piensen que en los primeros días de vida tu leche no es suficiente. Sean pacientes porque los bebés nacen con una reserva de energía suficiente para aguantar hasta el tercer día, cuando por fin, se baja la leche.


El amamantamiento es una experiencia única que demanda atención, cariño y paciencia. Es mantener el vínculo, es vivir la maternidad con intensidad.


Espero con esto ayudar a que no desistan de la lactancia materna exclusiva, porque, sin dudas, eso es lo mejor para la mamá y el bebé.


Con cariño,


Cari

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